Lengua y Literatura CISNEROS

IES Cardenal Cisneros de Alcalá de Henares

EDGAR ALLAN POE (2): EL MISTERIO DE MARIE RÔGET

EDGAR ALLAN POE (2):
EL MISTERIO DE MARIE RÔGET

Edgar Allan Poe (1809-1849) continuó con las aventuras de su detective analítico, Charles Auguste Dupin, en el cuento titulado El misterio de Marie Rôget (The Mistery of Marie Rôget) , que fue publicado por primera vez en la revista Ladies’ Companion en tres episodios: en noviembre y diciembre de 1842 y febrero de 1843.

El cuento se basa en una historia real, en la desaparición de una joven llamada Mary Cecilia Rogers, que fue asesinada en las inmediaciones de Nueva York, luego fue hallada ahogada en las riberas del río Hudson y cuya muerte aún no había sido aclarada cuando se publicó el relato de Poe. El autor norteamericano cambió el nombre de Mary Cecilia Rogers por el de Marie Rôget, cambió el río Hudson por el Sena y situó la acción en París, en lugar de Nueva York. Además, presenta los hechos como una consecuencia de Los crímenes de la Rue Morgue.

Ya dijimos en la anterior entrada dedicada a Poe que Dupin no es un hombre de acción, tal y como son otros detectives como Sherlock Holmes, Sam Spade o Philip Marlowe. Dupin encarna la pura reflexión, el intelecto en marcha, el cerebro razonador llevado a sus últimas consecuencias. En ningún relato mejor que en éste se ve a ese Dupin reflexivo, contemplativo y dedicado de lleno a sus análisis científicos. En efecto, porque lo más novedoso de esta historia reside en el hecho de que Dupin resuelve el misterio sin salir de su casa, basándose en las deducciones que efectúa a través de la lectura de los periódicos. Hoy esto podría parecernos imposible, pero dado que en la época apenas existían otros medios de comunicación que no fueran los de la prensa escrita y que estos contenían muchas más informaciones que ahora, podemos aceptar como posible que un hombre con una capacidad analítica tan extraordinaria como Dupin pudiera averiguar la verdad del caso de Marie Rôget solamente leyendo los periódicos.

Poe se identifica plenamente con Dupin en este relato, mucho más de lo que lo había hecho en Los crímenes de la Rue Morgue, aunque debemos conceder que su primer relato policiaco sea superior a éste, sobre todo en su componente macabro y en su sorprendente efecto final. En la historia de Marie Rôget, Dupin va desmenuzando los hechos conforme avanza en la lectura de varios periódicos franceses, que se corresponden con periódicos norteamericanos de la época: así, en la versión ‘francesa’ de la historia, el periódico L’Étoile se basa en el The New Yorker Brother Jonathan; el diario Le Commerciel está basado en el New York Jounal of Commerce; el semanario Le Soleil es un trasunto del Philadelphia Saturday Evening Post; el diario Le Moniteur se basa en el auténtico The New York Commercial Advertiser; Le Mercure está pensado basándose en el New York Herald y así con todos los periódicos y semanarios que va leyendo y analizando Dupin.

Al igual que con Los crímenes de la Rue Morgue el lector nos permitirá que no demos el más mínimo detalle acerca de los razonamientos de Dupin, ya que esto impediría que se acercase a la lectura del cuento de Poe, que es al fin y al cabo lo que pretendemos con estso breves apuntes. Sí podemos decir que su lectura no defraudará a los lectores más exigentes y que posee indudables alicientes como para aproximarse a su conocimiento con el mayor de los intereses. Sólo podemos dejar al lector con la imagen del cuerpo de Marie Rôget flotando en el río Sena, con la incapacidad de la Policía francesa para desvelar el crimen y el acertado, filosófico y científico análisis de los hechos realizado por Auguste Dupin a través de los periódicos.

Antes de cerrar este breve comentario acerca del segundo cuento analítico o policial de Poe, debemos señalar que esta estructura del ‘detective que resuelve el misterio encerrado en su habitación’ tuvo varios continuadores insignes, al igual que ocurrió con los ‘problemas del recinto cerrado’. Los más destacados de ellos se encuentran en las novelas de Rex Stout, creador del célebre detective Nero Wolfe. Wolfe es un hombre extremadamente obeso y glotón, aficionado a beber cerveza y a comer desmesuradamente que, debido a su gordura, se ve obligado a solucionar muchos de los casos que se le presentan sin salir de casa, al igual que Dupin en esta historia.

Otro de los detectives que se asemejan a este Dupin ‘inmóvil’ es Don Isidro Parodi, personaje creado por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. El señor Parodi es el clásico argentino que sufre la fatalidad de estar encerrado en una prisión acusado de un crimen que no ha cometido pero no puede demostrar su inocencia. Entre los muros de la prisión, don Isidro Parodi ha engordado, pero su intelecto no ha enflaquecido y muchos de sus amigos le plantean pequeños enigmas que él resuelve, evidentemente, sin salir de su celda. Así podemos leerlo en el volumen titulado Seis Problemas para don Isidro Parodi, que demuestran el enorme ingenio de Borges y Bioy Casares y las notorias influencias de maestros de la narración policial como el propio Poe, Conan Doyle o Chesterton.

Dejaremos que los lectores disfruten de la entretenida y asombrosa lectura de la excelente historia contenida en El misterio de Marie Rôget, o de cualquiera de las otras narraciones mencionadas en este apunte, para que pueda comprobar por sí mismo la altura literaria de los cuentos policiales de Poe y su vasta y ejemplar influencia en los escritores que le siguieron.

18 noviembre 2009 Publicado por | Artículos, Novelas policíacas, Poe, Reseñas de libros, Varios | Dejar un comentario

El arte narrativo de Pedro Antonio de Alarcón (1)

EL ARTE NARRATIVO DE ALARCÓN (1)


Hace no demasiado tiempo, recibí algunos comentarios en los que se achacaba al blog un preferente y excesivo trato de favor hacia los escritores ingleses y la literatura inglesa, en general. En resumen, que se nos tachaba de ‘anglófilos’, a veces de forma cariñosa, a veces de modo más crítico.

No seré yo quien niegue esa afición por los autores y obras que conforman las letras inglesas de todas las épocas, y ello es obvio porque el blog entero está dedicado a tres ingleses, o a dos autores de la cultura inglesa y a un anglofrancés.

Ese gusto por ciertos autores y obras ingleses es innegable, pero no me parece incompatible con mi profundo amor por la literatura de mi lengua materna, patria, principio y fin de cuanto conozco, mundo infinito de palabras e historias, de aquí, en España, hasta el último confín de nuestra amada América latina (aprovecho esta mención para agradecer con todo mi afecto las muchas visitas que este blog recibe desde allí, en particular de Argentina, México, Colombia, Perú, Chile, Venezuela, Ecuador, República Dominicana, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Panamá, Bolivia, Uruguay, etc, etc; no se me enfade alguien de un país no citado: amamos a América toda, con toda su maravilla, y amamos la fecunda cultura americana que aquí en Europa deberíamos conocer mucho más).

Debido a esa razonable crítica a ‘nuestra anglofilia’ cultural, en desagravio a tantos escritos sobre literatura anglosajónica (?) aquí publicados, voy a iniciar una serie sobre autores y obras españoles e hispanoamericanos, aprovechando, además, aquellas fichas que encontré en su día, y que guardan muchos tesoros de las letras y la cultura que a tantos millones de personas nos unen.

El azar ha querido que esta semana se celebre el Día del Español (tal vez fuera más preciso decir ‘Día de la Lengua Española’), aunque ignoro por qué justamente en estos días de junio y no en otra fecha. Se podría dar inicio a esta serie con el propio Cervantes, pero la primera ficha que me ha salido al vuelo ha sido la de Pedro Antonio de Alarcón (1833-1891). Vayamos, pues, con don Pedro Antonio, en un viaje de dos paradas que nos llevará por los caminos del más elegante y divertido romanticismo costumbrista de la España del siglo XIX.

Nos saltaremos la azarosa y política vida de don Pedro Antonio, por estar al alcance de cualquiera, en múltiples páginas de la Red. Baste decir que nació en Granada, que fue uno de los escritores y periodistas más famosos de su época, que llegó a coquetear con la política (eran muy revolucionarios y activos estos genios del XIX) y que falleció en Madrid, después de legarnos un buen puñado de novelas, cuentos, libros de viajes, ensayos y artículos periodísticos. Su producción literaria es enorme, por lo que aquí nos ocuparemos sólo de cuatro de sus obras más célebres y con justicia celebradas: El Clavo (1857), El sombrero de tres picos (1874), El escándalo (1875) y El capitán Veneno (1881). Estas cuatro narraciones demuestran la sinigual destreza de Alarcón en la pintura de personajes y ambientes, así como su humorismo y su dominio del arte narrativo. Comencemos por El Clavo.

El Clavo puede considerarse como el primer relato o novela breve de corte policial de la literatura española, por lo que merece doblemente nuestro homenaje. Parece que Alarcón había leído los cuentos policiacos de Poe (fallecido en 1849, y de quien ya tratamos en este blog, en la serie sobre novelas policiales). Esta obrita presenta el que, en mi opinión, es el más ingenioso prólogo de cuantos se hayan podido escribir nunca.

Tanto es así, que uno se lo sabe de memoria (perdón por el alarde y la inmodestia). Dice el prólogo de El Clavo: “Felipe encendió un cigarro y habló de esta manera: (FIN DEL PRÓLOGO)”. Ya está, así de escueto y directo es el prólogo.

El resto del libro es la historia narrada por este tal Felipe. Estos rasgos de humor y de maestría narrativa abundan en la obra de Alarcón. Felipe, en compañía de su amigo el juez Joaquín Zarco, realizan un hallazgo macabro que da pie a toda la investigación posterior:

“Andábamos Joaquín y yo dando sacrílegamente con el pie a tantos restos inanimados, ora pensando en el día que otros pies hollarían nuestros despojos, ora atribuyendo a cada hueso una historia; procurando hallar el secreto de la vida en aquellos cráneos donde acaso moró el genio o bramó la pasión, y ya vacíos como celda de difunto fraile, o adivinando otras veces (por la configuración, por la dureza y por la dentadura) si tal calavera perteneció a una mujer, a un niño o a un anciano; cuando las miradas del juez quedaron fijas en uno de aquellos globos de marfil…

-¿Qué es esto? -exclamó retrocediendo un poco-. ¿Qué es esto, amigo mío? ¿No es un clavo?

Y así hablando daba vueltas con el bastón a un cráneo, bastante fresco todavía, que conservaba algunos espesos mechones de pelo negro.

Miré y quede tan asombrado como mi amigo… ¡Aquella calavera estaba atravesada por un clavo de hierro!”

Este descubrimiento horripilante, digno de un cuento de Poe, será el punto de arranque de la trama narrativa, de corte policial y en ocasiones cercana a lo gótico, por insinuaciones del narrador y por el ambiente fantasmal creado por Alarcón.
No faltan las diligencias (como vimos en nuestro homenaje a Potocki), ni tampoco faltan los amoríos con damiselas de ojos negros, como salidas de una de las bellas y misteriosas leyendas de Bécquer. Tal vez ya hayáis leído esta novelita, pero si no es así, no debo desvelar más de su argumento, a riesgo de que perdáis el interés por ella.
Baste decir que es muy recomendable, entretenida y ciertamente ofrece una buena demostración del arte narrativo de este autor, que sabe mantener la intriga y es un maestro del retrato, de los diálogos vivos y de la ambientación misteriosa. Si alguno de vosotros desea leerlo, pinchad en el siguiente enlace, de la Biblioteca Virtual Cervantes.

Con El sombrero de tres picos (1874), Alarcón alcanza una de sus cimas como autor del romanticismo y realismo costumbristas. Esta es una narración muy distinta a la de El Clavo, en la que nada hay de macabro, ni gótico, ni extraño: todo lo más, burlesco, satírico y muy divertido. Se trata de una historia tradicional y tan vieja como el mundo. La historia de un supuesto caso de infidelidad conyugal, que tiene como protagonistas a la pícara molinera, la hermosa y joven Señá Frasquita, y al contrahecho y malvado Corregidor, ante el estupor y la sorpresa del marido de Frasquita, el tío Lucas. Igual que el relato de El Clavo, esta entretenida y tierna historia de celos y enredos amorosos ha dado lugar a adaptaciones cinematográficas e incluso musicales, como la obra de Manuel de Falla.

 

Esta novela de Pedro Antonio de Alarcón se caracteriza por la brillantez en las descripciones humorísticas de los personajes; por la simultaneidad de acciones; los diálogos vivos y rápidos como en el teatro; por el subjetivismo y las intervenciones del autor en forma de narrador agudo y admirativo (“¡Lástima que no se oyera lo que hablaban!… Pero el lector se lo figurará sin gran esfuerzo; y, si no el lector, la lectora”); por un humor que se refleja hasta en los títulos de los capítulos (como el “XXVIII. ¡Ave María Purísima! ¡Las doce y media y sereno!” ) o por el sabio y medido manejo de los tiempos narrativos, adelantándose a los personajes o retrocediendo en el tiempo hasta un pasado anterior a la acción narrada.

Hasta que retomemos las fichas con la segunda parte sobre el arte narrativo de Alarcón, como colofón a esta primera entrega, os dejo con la que, a mi modo de ver, es la mejor descripción, el más acabado y fino retrato de todo el libro y uno de los más logrados de la Literatura española. Alarcón nos pinta a la Señá Frasquita, la pícara y guapa molinera, con trazos llenos de cariño, ternura, humor e ironía:

“La chiquilla de cuatro años, esto es, la Señá Frasquita, frisaría en los treinta… Tenía más de dos varas de estatura, y era recia a proporción, o quizá más gruesa todavía de lo correspondiente a su arrogante talla. Parecía una Níobe colosal, y eso que no había tenido hijos: parecía un Hércules… hembra; parecía una matrona romana de las que aún hay ejemplos en el Trastevere. Pero lo más notable de ella era la movilidad, la ligereza, la animación, la gracia de su respetable mole. Para ser una estatua, como pretendía el académico, le faltaba el reposo monumental. Se cimbraba como un junco, giraba como una veleta, bailaba como una peonza. Su rostro era más movible todavía, y, por lo tanto, menos escultural. Avivábanlo donosamente hasta cinco hoyuelos: dos en una mejilla; otro en otra; otro, muy chico, cerca de la comisura izquierda de sus rientes labios, y el último, muy grande, en medio de su redonda barba. Añadid a esto los picarescos mohínes, los graciosos guiños y las varias posturas de cabeza que amenizaban su conversación, y formaréis idea de aquella cara llena de sal y de hermosura y radiante siempre de salud y alegría”.

También podéis leer esta novela pinchando en el siguiente enlace, de nuevo perteneciente a la Biblioteca Virtual Cervantes.

Un afectuoso saludo, amigos; pasad un buen fin de semana y hasta pronto.

15 noviembre 2009 Publicado por | Selectividad, Textos expositivos, Textos para comentar, Varios | , | Dejar un comentario

SOBRE SOY LEYENDA, DE RICHARD MATHESON

SOBRE SOY LEYENDA,

DE RICHARD MATHESON

Una de las grandes virtudes de esta novela es su sencillez: aunque el argumento pueda parecernos complicado e increíble, está contado de forma directa, sin apenas florituras literarias. Esa característica permite que se lea con rapidez y que nos atrape desde la primera página.

Por otra parte, es evidente que la gran baza del libro se encuentra justamente en su trama: la historia del último hombre sobre la Tierra que sobrevive en un planeta poblado por seres infernales. Estos seres han sido infectados por una plaga cuyos síntomas les hacen parecer como vampiros. Ese hombre, Robert Neville, se debate entre una existencia ordenada en la que a menudo recuerda a su familia muerta mientras combate a los vampiros y una vida entregada al alcohol y a la desidia, para tratar de olvidar a sus seres queridos y a los que pueblan ese devastado mundo. Dicho así resulta un argumento casi ridículo, pero el autor consigue que nos metamos en la piel del personaje, nos identifiquemos con su sufrimiento e incluso entendamos que, poco a poco, ha perdido la sensibilidad de todo ser humano, pues se dedica a matar para sobrevivir.

La vida aislada ha hecho de Neville un hombre a ratos metódico y a ratos descuidado. Vive inmerso en el recuerdo de Virginia, su esposa, de su hija Kathy y de la gente que conocía en su ciudad, Los Ángeles. En esa soledad ha sabido sobrevivir e incluso se propone hallar respuestas al enigma de qué causó la enfermedad (la guerra bacteriológica de 1975) y cómo se transmite. Vive en su casa, trabaja de día, se defiende durante la noche. El autor consigue que experimentemos el miedo y la emoción ante las acometidas nocturnas de los vampiros. Y todo eso lo logra con pocos recursos narrativos: ese grito insistente de ‘¡Sal, Neville!’, pronunciado por su vecino, Ben Cortman, se vuelve inquietante, aunque al final, cuando describe la muerte de Cortman a manos de los asesinos de la nueva y violenta sociedad, casi sentimos lástima por él, como la siente el propio Robert Neville.

Dos episodios trastornan la “monótona y rutinaria” vida de Neville: el primero es la aparición del perro vagabundo y herido, cuya confianza trata de ganarse, para luego padecer una nueva frustración; el segundo es el descubrimiento de una mujer, Ruth, de la que al principio desconfía, por si estaba infectada, para confiar luego y, al fin, llevarse una nueva decepción. Ella es una espía, pero se enamoran y en una carta que le deja antes de marcharse le informa del surgimiento de la nueva sociedad y en la cual Neville ya no tiene cabida, porque se ha convertido en un ser mítico, aún más legendario que los propios vampiros vivientes. Al final, cuando estos le capturan para ejecutarlo, Ruth le habla de nuevo, y después de darse cuenta de la situación, acepta suicidarse. Por eso, su último pensamiento antes de morir es paradójico y trágico a la vez: “Soy leyenda”. En un mundo donde los seres humanos han dejado de existir en sociedad, cercado por los nuevos y terribles seres que habitan la Tierra, el último hombre vivo no puede ser para ellos más que una leyenda.

La novela toca temas tan interesantes como la soledad; la conducta del ser humano en una situación límite; la vida en un medio hostil; la deshumanización; las relaciones entre el yo y los otros, cuando el yo se ha vuelto un extraño para los otros y es discriminado por ser diferente (lo que, extrapolado, refleja el tema del racismo); la sensación de miedo, angustia, vacío, incomunicación… Todo eso y mucho más se halla presente en las perturbadoras páginas de Soy leyenda, de Richard Matheson, y su lectura, con ser desasosegante y pesimista, consigue interesarnos de principio a fin, porque no es un mero relato de ciencia-ficción, sino que, con el pretexto de su delirante trama, nos pone frente a problemas psicológicos, sociales y culturales de hondo calado. La lectura se disfruta mucho en ese nivel superficial de la historia, pero también en el nivel profundo, en el que el lector reflexiona sobre esos y otros temas, muchos de los cuales siguen estando de actualidad en el incomunicado mundo en que vivimos.

Agradezco a Enrique Mañero que me haya recomendado la lectura de esta novela. Siento no poder asistir a vuestras charlas sobre libros, pero ésta es una forma de contaros mis impresiones, por lo que os agradezco mucho que las atendáis y lamento no poder compartir las vuestras.

Un saludo, con todo mi afecto.

Francisco Javier Capitán Gómez

10 noviembre 2009 Publicado por | Artículos, Reseñas de libros, Varios | Dejar un comentario

El teatro español anterior a 1936 (1)

EL TEATRO ESPAÑOL ANTERIOR AL 36

EN LA SELECTIVIDAD, SI TE CAE ESTA PREGUNTA, QUE REPRESENTA UNA CUESTIÓN MUY AMPLIA Y EN LA QUE ES FÁCIL PERDERSE O IRSE POR LAS RAMAS, DEBES SINTETIZAR TUS CONOCIMIENTOS AL MÁXIMO.

EMPIEZA POR UNA INTRODUCCIÓN GENERAL SOBRE EL PANORAMA TEATRAL DE LAS PRIMERAS DÉCADAS DEL SIGLO, CÉNTRATE EN LOS ESCRITORES Y LAS OBRAS MÁS IMPORTANTES Y TERMINA CON UNA BREVE CONCLUSIÓN.

El teatro anterior a 1936:

Frente al teatro neorromántico, cultivado por Echegaray por otros dramaturgos de su escuela, se va introduciendo un teatro que tiene como meta reflejar un mundo real y cotidiano en el que los espectadores se ven reflejados en ellas.

La Guerra Civil de 1936 supone un corte radical en la producción literaria española y también en el género teatral. Lorca, junto con Valle-Inclán, son los grandes renovadores del teatro español contemporáneo.  “La Barraca” se lanzó a representar por toda España las obras clásicas y se dispuso a realizar un teatro de calidad.

En el periodo que va desde comienzos de siglo hasta 1936, el teatro español ofrece:

  • Teatro burgués: comedias con divertidas situaciones cuya acción se sitúa en una sociedad de clase acomodada. Muchas de estas obras se estrenan después de la guerra. Jacinto Benavente constituye la figura central de este tipo de teatro.
  • Teatro modernista en verso: presenta escenarios fastuosos alejados de la realidad. La temática histórica es la dominante, aunque no la única. Encontramos vestigios de este teatro en los hermanos Machado. Su principal representante es Eduardo Marquina. Este teatro influye en Valle-Inclán y en Lorca.
  • Teatro popular de humor castizo: representado por el “género chico”, que engloba sainetes, comedias y zarzuelas de 1, 2 ó 3 actos. Destacan los hermanos Álvarez Quintero y Carlos Arniches.
  • Teatro innovador: pretende renovar las técnicas y el lenguaje, pero alcanza poco éxito en su tiempo. En esta línea se orienta el teatro de Unamuno, Valle-Inclán, de la Serna, Lorca, Alberti, Salinas y Poncela.

VALLE-INCLÁN:

Las obras de Valle-Inclán se pueden clasificar en ciclos:

  • Ciclo mítico: está formado por las comedias bárbaras, con ellas inicia su renovación teatral. Crea unos espacios nuevos; ya no son los ambientes teatrales burgueses sino el mundo rural gallego, en el que domina la miseria, la muerte y la crueldad, con un nuevo lenguaje dramático, caracterizado por el símbolo y la metáfora.
  • Ciclo de la farsa: Valle-Inclán ve en el teatro de guiñol un camino para llevar a cabo sus experiencias teatrales innovadoras.
  • Ciclo esperpéntico: son obras en las que Valle-Inclán presenta una realidad distorsionada en al que lo trágico y lo grotesco se mezclan dando lugar al esperpento, forma más apropiada para reflejar la realidad trágica del momento.

A este ciclo pertenecen sus obras: Luces de bohemia, La hija del capitán

El esperpento es la aportación más destacada que realiza Valle-Inclán al teatro. Más que de un nuevo género dramático se trata de una estética y de una nueva visión de la realidad, utilizando la caricatura, la degradación y la deshumanización como recursos.

Luces de bohemia:

Aparece publicada por primera vez con 12 escenas en el 1920, y en el 1924 Valle-Inclán le añade 3 escenas más. El título encierra cierta ironía, ya que ofrece los aspectos más desagradables de la bohemia, tema central de la obra.

  • Argumento: Max, poeta ciego, y su acompañante, don Latino, pasean por distintos escenarios de Madrid. Max es detenido y encerrado en los sótanos del Ministerio por insultar a los políticos del momento; allí conoce a un anarquista, que es asesinado después. Los amigos del poeta logran la libertad de Max desde la redacción de un periódico, que poco después muere en la puerta de su casa, traicionado por don Latino, que se queda con el dinero del premio de la lotería. La acción se prolonga con el velatorio de Max, una conversación en el cementerio entre el Marqués de Bradomín y Rubén Darío, y una escena en la taberna, donde, a través de la prensa, se entera del suicidio de la esposa de Max y de su hija.
  • Estructura externa: Luces de bohemia carece de actos. La obra se estructura en 15 escenas de distinta duración, en lugares variados, con un desarrollo argumental cerrado y lineal.
  • Estructura interna: hay diversas opiniones; hay quien dice que no existe un hilo de unión entre escena u escena. Otros críticos encuentran elementos unificadores, como la muerte y el billete de lotería.
  • Los personajes: caracterizados por sus actuaciones, por le lenguaje que muestra la clase social a la que pertenecen o por las acotaciones del autor. En la obra se hace alusión a los escritores representantes del mundo bohemio: Verlaine, Víctor Hugo… Max es su último representante, mísero y marginado.

GARCÍA LORCA:

Para Lorca el teatro es un espectáculo en el que se combinan los gestos, la música, lo plástico y lo poético. La dedicación a este género es paralela a su labor poética. Aporta al teatro sus dotes como poeta, el conocimiento del teatro clásico español y de las vanguardias artísticas. Características de su teatro:

Elementos de su teatro:

  • La temática: el tema constante es el amor.
  • Los personajes femeninos: ocupan un puesto relevante en sus obras. Éstos se convierten en símbolos de una realidad social.
  • El arma blanca: (cuchillo, navaja…) instrumento de sacrificio en las religiones primitivas, está presente en las obras de Lorca de forma obsesiva.
  • Ambiente andaluz: sus obras más importantes se desarrollan en el medio rural andaluz con sus tradiciones. Los elementos de esa realidad andaluza está cargada de símbolos: agua (la vida); sed (deseo); olivar (encuentro de enamorados); el mar (libertad)…

Bodas de sangre:

Es una tragedia ya que se centra en la fatalidad de un amor irreprimible. La obra se presenta en tres actos y siete cuadros. Su autor convierte un hecho real en argumento. Tres son las mujeres que mueven los hilos de la acción: la madre, la suegra y la novia. Esta última, prometida a un hombre que no ama, escapa el mismo día de la boda con Leonardo, su antiguo novio, con el que no se casó por la desigualdad social entre ambas familias. Su amor es tan fuerte que le hace romper con los convencionalismos sociales.

Yerma:

Obra cargada de simbolismo. Es la tragedia de la mujer que desea un hijo. Algunos críticos ven en Yerma no a la mujer estéril sino a la mujer no fecundada. Yerma se ha casado sólo para ser madre. No concibe el matrimonio como amor al hombre, sino como procreación, sin embargo, a su marido le basta el amor y no le preocupa el no tener hijos. La resignación de su marido y la imposibilidad de entregarse a otro hombre hace que Juan, su marido, acabe muertos por las manos de Yerma.

La casa de Bernarda Alba:

Compuesta en prosa con excepción de las coplas de coro, las de la abuela y los rezos por los difuntos. El tema está tomado de la realidad y desarrollado en el medio rural andaluz; sus protagonistas son mujeres, pero en La casa de Bernarda Alba se intensifican las tensiones dramáticas presentes en Bodas de Sangre.

Los tres actos “tienen la intención de documental cinematográfico”: el luto que impone Bernarda a sus hijas hace que éstas vivan angustiadas por las pasiones y por la vigilancia de la madre. El amor puede ser la salvación. El noviazgo entre Angustias y Pepe despierta el deseo en las hermanas, convirtiéndose éstas en rivales de la cuarentona Angustias. Esto hace que surja la lucha entre dos fuerzas poderosas: el instinto sexual y las normas morales de la sociedad. La locura y la muerte son las únicas que liberan al personaje de esta tiranía, la locura de María Josefa y el suicidio de Adela.

10 noviembre 2009 Publicado por | Esquemas, Selectividad, Teatro, Teatro español del siglo XX, Varios | Dejar un comentario

IZANAGI E IZANAMI -motivos órficos en una leyenda japonesa-

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IZANAGI E IZANAMI (motivos órficos en una leyenda japonesa):

Izanami muere trayendo al mundo al kami de fuego que la quema. Su muerte desespera a Izanagi. Intenta conseguir en vano que regrese del reino de los muertos, el misterioso ‘país de las raíces’. Entonces, solo, pare mágicamente muchos kami.

Izanagi entre los muertos / en el reino de los muertos, / encuentra a su querida / Izanami, que le dice: / “Desgraciadamente, / como me he alimentado / de la comida de este país / ya no puedo regresar / contigo. Pero, espérame, / consultaré con el dios / que reina aquí / si existe alguna / solución. ¡Sobre todo, / no intentes mirarme / durante ese tiempo!”.  / Pero Izanagi es demasiado / curioso: no puede evitar / mirar a su querida esposa… / ¡de inmediato ésta se transforma / en un demonio furioso! / Él huye como puede, / perseguido por los ocho  dioses del trueno / y los guerreros de los infiernos. / Los dispersa, lanzando sobre ellos / tres pecados mágicos, / recogidos durante su huida; / después, bloquea la salida / del reino de los muertos / con una enorme roca. / Izanagi se ha salvado, / pero ha perdido / definitivamente a su amada. / Sintiéndose sucio / por su viaje a los infiernos, / decide bañarse en el agua / fresca de un río. De ese baño / nacerá la diosa Amaterasu.

21 octubre 2009 Publicado por | Varios | 1 comentario

   

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