Día de la lengua española (23 de abril), por Sir Lance

Día de la lengua española
Si Cervantes levantara la cabeza, estaría orgulloso de la fuerza y pujanza de su idioma. El español es la cuarta lengua más hablada del mundo (450 millones de personas), el segundo idioma de comunicación internacional y el tercero más utilizado en la red, manejado, en concreto, por el 8,2% de los usuarios; el inglés es el primero con el 29,1% de los internautas, y el chino el segundo, con el 20,1%. Desde al año 2000 hasta el 2008, el español ha incrementado su uso en un 619%, muy por encima del inglés, con un 226,7% en este mismo periodo. Se calcula que en el año 2030 el 7,5% de la población será hispanohablante, y en 2050, Estados Unidos será el primer país hispanohablante del planeta. Compartir el español incrementa el comercio bilateral en un 290%.
Traigo todos estos datos a colación porque el próximo día 20, el Instituto Cervantes va a celebrar, en todas sus sedes, el I Día Internacional del Español. Para ello, ha creado una página web, www.eldiae.es, donde los internautas pueden elegir su palabra preferida de nuestra lengua y proponer, en el llamado “Ficcionario”, su neologismo particular, la palabra que incluirían en el DRAE.
En Madrid, los fastos comenzarán con una lluvia de palabras (las propuestas en la citada web), a la que seguirá la confección de un poema gigante y colectivo de 150 metros, además de diversas actividades musicales, teatrales y festivas.
Entre los términos incluidos hasta la fecha en el “Ficcionario”, nos podemos encontrar con propuestas de todo tipo. He aquí una muestra de ellas: abrazólogo, asaviento, aspronauta, astiharto, astroguarra (madre mía, cómo protesta el Word), atorniscao, cachorrear (pues ésta la permite), cafetoso, calcetinarse, ciberpaleto, desastrófico, descolifloro, enmujerarse, fantabuloso, fantomenal, gastroalquimia, güisquear, insoporhablante, joropiciar, juliembre, limpietud, manejanta, nadalismo, obsolento, palarrastre, personajismo, pofavó, quehaydelomío, quepaqué, querrible, quistante, refrigorificar (¡vaya palabro!), sexabrupto, taitantos, tefusionar, telebasurista, ustedear, vagapasillos, zuzuarregui…
Entre las nuevas palabras sugeridas, algunas beben de la cultura popular más reciente, las nuevas tecnologías o la calle, como fistro, copipastear o fiestuki; algunas rezuman espíritu fraterno, como besabrazo, y otras provienen más bien de la malicia natural de los hablantes: zetaparo, cansautor o aznarato.
Las nuevas redes sociales, como Facebook o Tuenti, tampoco podían quedar al margen, con palabras como chimichurri o tuentiamigo. Hasta ahora, las más votadas son ambientólogo (al parecer, una suerte de conspiración de los de Ciencias Ambientales), guarrindongui, progresí, pidigüili y arfavó.
En cuanto a las palabras favoritas del diccionario de la RAE, la lista la encabezan malevo (parece que hay toda una campaña argentina en Facebook), chapuza y albricias, seguidas por valentía, malabarista, infamia, cariño y abrazo. También ocupan lugares destacados luz, ojalá, fútbol, morriña, paella, no, dios, mañana, sonrisa y bregar. Y no son pocos los arcaísmos que se tratan de recuperar, como cernadero, acerico o bodoque. A esta última lista me gustaría añadir, ya que dediqué un artículo a ella, la palabra acercanza.
No me resisto a poner las razones de un (o una) internauta de Hungría para proponer la palabra viento, un auténtico vendaval de belleza: “Viento: la misma palabra ya levanta cierzos y tramontanas, arremolina hojas en los rincones, mece atardeceres y mueve molinos. El viento me trae recuerdos de un viaje mítico a Tarifa con Saima y Thierry donde quedamos atrapados bajo el hechizo del viento. Sopla, viento, sopla”.
Las votaciones comenzaron el pasado 22 de mayo, pero aún queda tiempo para pasarnos por esa página y emitir nuestro voto. Termino con otra lista de palabras que creo que pueden figurar entre las más bellas de nuestro hermoso idioma: mariposa, alma, deseo, belleza, cielo, entrega, melodía, coruscante, alborada, umbría, sueño, misericordia, madre, sagrario, humildad, escarlata, caricia, miel, caridad, gentilhombre, elegía, ola, brisa, mar, estrella, titilante, piropo, magnolio, arena, mirada, musa, pupila, poema, estela, calma, cántico, metáfora, romántico, rocío, arrullo, gracia, ruiseñor, oropéndola, acacia, penumbra, sosiego, solsticio, niebla, inocencia, churumbel, compasión, amapola, espuma, jardín, corazonada, preces, donaire, fulgor, silueta, crisol, iris, beso, pimpollo, asombro, amor, rosa, clavel, lágrima, hierba, pájaro, esmeralda, lluvia, perfume, abracadabrante, zozobra, ultramarino, garzón, doncel, curruscante, tenebroso, (estas cuatro últimas me las apuntó Cami en su comentario a la palabra acercanza), vagabundo, vaivén, fantasía, tránsito, melancolía, destello, añoranza, sueño, silencio, nostalgia, amanecer, golondrina… (leo la lista a media voz y casi entro en éxtasis).
Al cierre de esta edición (las 15:40), infamia (773 votos) encabeza la lista de las palabras que existen, seguida de malevo (521) y chapuza (384). Mientras que el “Ficcionario” continúa encabezado por ambiéntólogo (663), guarrindongui (304) y progresí (234).

por SIR LANCELOT,
del blog “CALLE ARRIBA”
El caballero en el espejo, por Harold Bloom
El caballero en el espejo
POR HAROLD BLOOM
¿Cuál es el verdadero objeto de la búsqueda de Don Quijote? No tengo respuesta para esto. ¿Cuáles son los motivos auténticos de Hamlet? No podemos saberlo. Puesto que la búsqueda del magnífico caballero de Cervantes tiene dimensiones y reverberaciones cosmológicas, ningún objeto parece estar fuera de su alcance. La frustración de Hamlet es que sólo se le permiten Elsinore y la tragedia de la venganza. Shakespeare compuso un poema ilimitado, en el cual sólo el protagonista está más allá de todo límite.
Cervantes y Shakespeare, que murieron casi simultáneamente, son autores centrales en Occidente, por lo menos desde Dante, y ningún escritor los ha alcanzado, ni Tolstoi, ni tampoco Goethe, Dickens, Proust o Joyce. El contexto no puede hablar por Cervantes ni por Shakespeare: el siglo de oro español y la era isabelino-jacobina resultan de importancia secundaria cuando se trata de apreciar lo que estos autores nos ofrecen. W. H. Auden encontró en el Quijote un retrato del santo cristiano, en oposición a Hamlet, que “carece de fe en Dios y en sí mismo”. Aunque Auden suena perversamente irónico, hablaba en serio, y creo que no estaba bien orientado. Herman Melville fusionó a Don Quijote y a Hamlet en el capitán Ahab (con una pizca del Satán de Milton para realzar el sabor). Ahab quiere que la ballena blanca le sirva de venganza, mientras que Satán destruiría a Dios, si pudiera. Hamlet es para nosotros un embajador de la muerte, según G. Wilson Knight. Don Quijote asegura que su objetivo es acabar con la injusticia. La injusticia final es la muerte, nuestra última tortura. Poner en libertad a los cautivos es el modo pragmático del caballero de luchar contra la muerte.
Aunque ha habido muchas traducciones valiosas de Don Quijote al inglés, yo elogiaría la nueva versión de Edith Grossman por la calidad extraordinaria de su prosa. La atmósfera espiritual de una España ya en pronunciada decadencia se puede sentir en cada página, gracias a la excelente calidad de su léxico. Grossman puede ser llamada la Glenn Gould de los traductores, porque ella también articula cada nota. Al leer su asombroso modo de encontrar equivalencias en inglés de las oscuras perspectivas de Cervantes, nos introducimos a una más alta comprensión de por qué este gran libro contiene, en sí mismo, todas las novelas que han seguido su sublime estela. Como Shakespeare, Cervantes es ineludible para todos los escritores que han venido después. Dickens y Flaubert, Joyce y Proust reflejan los procedimientos narrativos de Cervantes, y la gloria que alcanzan en sus respectivas caracterizaciones fusiona tensiones propuestas antes por Shakespeare y Cervantes.
Cervantes habita su gran libro de manera tan omnipresente que necesitamos advertir que hay sólo tres personalidades: el caballero, Sancho y Cervantes mismo. Y sin embargo, ¡qué artesanal y sutil es la presencia de Cervantes! Aun en sus momentos más hilarantes, Don Quijote es inmensamente sombrío. Shakespeare ofrece, una vez más, la analogía que ilumina: Hamlet, ni aun cuando está más ensimismado en su melancolía, no abandona sus juegos de palabras ni su humor negro, y el ingenio desbordante de Falstaff se ve atormentado por las insinuaciones del rechazo. Así como Shakespeare evitó escribir en géneros, Don Quijote es una tragedia y a la vez una comedia. Aunque representa el nacimiento de la novela a partir del romance en prosa, y sigue siendo hoy la mejor de todas las novelas, encuentro una creciente tristeza cada vez que la releo, y esto hace de ella “la Biblia española”, como llamó Miguel de Unamuno a ésta, la mayor de todas las narraciones.
Puede que Don Quijote no sea una Escritura, pero, como Shakespeare, nos contiene de tal modo que no podemos salir de él para ganar perspectiva. Habitamos este extenso libro, gozamos del privilegio de oír las magníficas conversaciones entre el caballero y su escudero, Sancho Panza. A veces nos fundimos en Cervantes, pero más a menudo somos aquellos peregrinos invisibles que acompañan a esa pareja sublime en sus aventuras y catástrofes.
La primera representación del Rey Lear se produjo en los tiempos en que era publicada la primera parte del Quijote. Contra lo que dice Auden, Cervantes, al igual que Shakespeare, nos ofrece una trascendencia secular. Don Quijote se observa a sí mismo como un caballero de Dios, pero él sigue siempre su propia y caprichosa voluntad, que es gloriosamente idiosincrática. El Rey Lear clama a los cielos por ayuda, pero en los términos personales de que tanto los cielos como él son viejos.
Herido por las realidades que son aún más violentas que él, Don Quijote se resiste a rendirse ante la autoridad de la Iglesia y del Estado. Cuando deja por fin de afirmarse en su autonomía, no queda nada por hacer, excepto encarnar a Alonso Quijano, ser ese buen hombre de nuevo, y ya no hay ninguna acción salvo la de esperar la muerte.
Vuelvo a mi pregunta inicial: ¿qué busca el caballero de la triste figura? Está en franca batalla con el principio de realidad freudiano, que admite la necesidad de morir. Pero él no es ni un tonto ni un loco, y su mirada es por lo menos siempre doble: él ve lo que nosotros vemos, pero también ve algo más, una posible gloria de la cual apropiarse, o por lo menos compartir. A esta trascendencia llama Unamuno la fama literaria, la inmortalidad de Cervantes y Shakespeare. Debemos tener en mente cuando leemos el Quijote que no podemos apiadarnos del caballero y de Sancho, puesto que, juntos, saben más que nosotros, así como nunca podremos estar a la altura del proceso cognitivo de Hamlet. ¿Sabemos exactamente quiénes somos? Cuanto más urgentemente intentamos encontrar nuestra autenticidad, más tiende ella a retroceder. El caballero y Sancho, en el momento en que esta gran obra culmina, saben quiénes son, no tanto por sus aventuras sino por sus conversaciones maravillosas, sean éstas en forma de peleas o de intercambios generosos, de observaciones agudas.
La poesía, y en particular la de Shakespeare, nos enseña el modo de hablar con nosotros mismos, pero no con los demás. Los grandes personajes de Shakespeare son gloriosos solipsistas: Shylock, Falstaff, Hamlet, Iago, Lear, Cleopatra –con la brillante excepción de Rosalinda–. Don Quijote y Sancho se escuchan realmente el uno al otro y modifican su carácter a partir de ese ánimo abierto y experimental. Ninguno de ellos se oye de casualidad, que es el modo que elige Shakespeare. Cervantes o Shakespeare: son profesores rivales que enseñan de maneras opuestas cómo cambiar y por qué. La amistad en Shakespeare es, en el mejor de los casos, irónica, y muy comúnmente es traicionera. La amistad entre Sancho Panza y su caballero sobrepasa a cualquier otra existente en la literatura.
No se ha conservado Cardenio, la pieza que Shakespeare escribió con John Fletcher después de leer la traducción contemporánea del Quijote que hizo Thomas Shelton. Por lo tanto, no podemos saber qué pensó Shakespeare de Cervantes, aunque podemos conjeturar su placer. Cervantes, un dramaturgo fracasado, probablemente nunca había oído hablar de Shakespeare, pero dudo de que habría valorado a Falstaff y a Hamlet, que eligieron la libertad del yo por sobre las obligaciones de cualquier especie. Sancho, como observó Kafka, es un hombre libre, pero don Quijote está ligado metafísica y psicológicamente a las normas de la vida del caballero errante. Podemos celebrar el valor sin fin del caballero, pero no su literalización del romance del código de caballería.
¿Cree en verdad Don Quijote en la realidad de su propia visión? Evidentemente no, particularmente cuando Cervantes los somete a él (y a Sancho) al humor físico sadomasoquista de la segunda parte –de hecho, a las más pérfidas crueldades y humillaciones–. Nabokov es muy esclarecedor sobre este aspecto en sus Lecturas sobre Don Quijote, publicadas póstumamente en 1983: ambas partes de la obra constituyen una verdadera enciclopedia de la crueldad. Desde este punto de vista, es uno de los libros más amargos y brutales que se hayan escrito. Y su crueldad es artística. Para encontrar en Shakespeare un equivalente a este aspecto del Quijote, habría que fundir Titus Andronicus y Las alegres comadres de Windsor en una sola obra –una idea desalentadora, porque ésas son, a mi juicio, las obras más débiles de Shakespeare–. La terrible humillación de Falstaff por las alegres comadres ya es bastante inaceptable (incluso si formó la base para el sublime Falstaff de Verdi).
¿Por qué hace Cervantes que en la primera parte abusen físicamente del Quijote y en la segunda lo torturen psíquicamente? La respuesta de Nabokov es estética: la crueldad es vitalizada por el característico arte de Cervantes. Pero esto me parece a mí escapar por la tangente.
¿Por qué nunca dudamos de los tormentos físicos y sociales que sufren Don Quijote y Sancho Panza? Cervantes mismo, como presencia constante aunque disfrazada en el texto, es la respuesta. Fue el más apaleado de los escritores eminentes. En la gran batalla naval de Lepanto, lo hirieron y a los 24 años se quedaba sin su brazo izquierdo. En 1575, lo capturaron unos piratas y se pasó cinco años como esclavo en Argel. En 1580 pagaron su rescate, y entonces sirvió a España como espía en Portugal y Orán. Vuelto a Madrid, intentó iniciar una carrera como dramaturgo, pero fracasó fallando casi invariablemente después de escribir por lo menos 20 obras. Casi en la desesperación, se hizo cobrador de impuestos, y así fue procesado y encarcelado por un supuesto hecho delictivo en 1597. Fue encarcelado nuevamente en 1605; según una tradición, comenzó a componer el Quijote en la cárcel. La primera parte, escrita a una velocidad increíble, fue publicada en 1605; la segunda, en 1615.
Privado por su editor de todos los derechos de la primera parte del Quijote, Cervantes habría muerto en la pobreza si no fuera por el patrocinio tardío de un noble que supo apreciarlo en los tres últimos años de su vida. Aunque Shakespeare murió apenas a los 52 años, fue un dramaturgo inmensamente exitoso y próspero gracias a la parte proporcional que le tocaba de las ganancias de la compañía de actores que representaba en el Teatro El Globo. Circunspecto, bien enterado del asesinato (inspirado por el gobierno) de Christopher Marlowe, de las torturas que sufrió Thomas Kyd y de que a Ben Jonson lo marcaron con fierro candente, Shakespeare se mantuvo casi anónimo, a pesar de ser el máximo dramaturgo de Londres. La violencia, la esclavitud y el encarcelamiento fueron la vida cotidiana de Cervantes. Shakespeare, cuidadoso al extremo, casi vivió una existencia sin un incidente memorable, por lo menos hasta donde podemos decir.
Los tormentos físicos y mentales que sufrieron Don Quijote y Sancho Panza fueron centrales en la lucha sin fin de Cervantes por permanecer vivo y libre. Con todo, las observaciones de Nabokov son exactas: la crueldad es extrema en todas las partes del Quijote. La maravilla estética es que estas atrocidades se desvanecen cuando estamos parados detrás del libro y ponderamos su forma y gama sin fin de significados. Las interpretaciones de ningún crítico de la obra maestra de Cervantes concuerdan, ni siquiera se asemejan, a las impresiones de cualquier otro crítico. Don Quijote es un espejo ofrecido no a la naturaleza, sino al lector. ¿Cómo es posible que este caballero errante humillado y burlado sea, como es, un paradigma universal?
Don Quijote y Sancho son víctimas, pero ambos son de una plasticidad extraordinaria. Hasta la derrota final del caballero que muere con la identidad de Alonso Quijano el bueno, al que Sancho implora vanamente que vuelva a la ruta otra vez. La fascinación que producen el estoicismo del Quijote y la leal sabiduría de Sancho duran para siempre. Cervantes juega sobre la necesidad humana de soportar el sufrimiento, que es una razón por la que el caballero nos llena de temor. Por más buen católico que Cervantes haya sido (o no), está interesado en el heroísmo y no en la santidad.
El heroísmo del Quijote no es de ninguna manera constante: es perfectamente capaz de huir, abandonando al pobre Sancho a los golpazos de los habitantes de toda una aldea. Cervantes, héroe en Lepanto, quiere que Don Quijote sea un nuevo tipo de héroe, pero no irónico ni despreocupado, sino uno que tenga la voluntad de ser él mismo, según la exacta expresión de José Ortega y Gasset.
Tanto Don Quijote como Sancho Panza exaltan la voluntad, aunque el caballero la trasciende, y Sancho –que después de todo es el primer post-pragmático– prefiere circunscribirla a ciertos límites. Es este elemento trascendental del Quijote lo que nos convence, en última instancia, de su grandeza inherente, en parte porque se opone a la vulgaridad deliberada, al muy frecuente contexto sórdido que ofrece el panorama del libro. Y una vez más, es necesario observar que esa trascendencia es secular, es literaria, pero no católica. La búsqueda quijotesca es erótica, y sin embargo el eros es, incluso, literario.
Enloquecido por sus lecturas (como tantos de nosotros), el caballero anhela un nuevo yo, uno que pueda superar la locura erótica de Orlando (Roland) en el Orlando Furioso de Ariosto, o del mítico Amadís de Gaula. A diferencia de la locura de Orlando o de Amadís, la de Don Quijote es deliberada, autoinfligida. Y sin embargo, es notoria cierta sublimación del deseo sexual en el ardiente valor que profesa el caballero. La lucidez se mantiene al margen: Dulcinea es su propia y gloriosa ficción, una ficción que trasciende todos aquellos bajos y honestos instintos que alcanzan a esa muchacha campesina llamada Aldonza Lorenzo. Una ficción puede ser viable sólo a partir de una firme voluntad. Yo no recuerdo ninguna otra obra en donde las relaciones entre las palabras y los hechos sean tan ambiguas, excepto (de nuevo) Hamlet. La fórmula de Cervantes es también la de Shakespeare: mientras que en Cervantes es evidente la carga experiencial, Shakespeare es oscuro, puesto que casi toda su experiencia provino del teatro. Y es tan sutil Cervantes que exige ser leído en varios niveles, como Dante. Quizás pueda definirse con exactitud al Quijote como el modo literario de una realidad absoluta, no como un sueño imposible sino como una aguda conciencia de lo que implica la muerte.
El éxito estético de Don Quijote se debe a que (una vez más, al igual que Dante y Shakespeare) logra en sus lectores un enfrentamiento directo con la grandeza. Si tenemos dificultad para entender del todo qué es lo que busca Don Quijote, cuáles son sus motivos y objetivos finales, es porque nos enfrentamos a un espejo cuyo reflejo nos aterroriza, incluso si sentimos en ello a la vez un inmenso placer. Cervantes está siempre un paso más allá que nosotros, y nunca podremos alcanzarlo. Fielding y Sterne, Goethe y Thomas Mann, Flaubert y Stendhal, Melville y Mark Twain, Dostoievsky: son algunos de los admiradores y epígonos de Cervantes. Don Quijote es el único libro que el Dr. Johnson quiso que fuese más largo de lo que era.
Aun así, aun cuando la lectura de las obras de Cervantes ofrezcan un placer universal, es, en algún punto, una tarea más ardua que los pasajes más afortunados de Dante y Shakespeare. ¿Debemos creer todo lo que nos dice Don Quijote? ¿Él mismo lo cree? Él (o Cervantes) ha sido el inventor de una modalidad que hoy está siendo muy utilizada, en la cual los personajes de una novela leen libros de ficción que se refieren a sus anteriores aventuras, y deben enfrentar la declinación del sentido de la realidad. Este es uno de los enigmas más bellos del Quijote: es una obra cuyo tema auténtico es simultáneamente la literatura y la crónica de los tiempos sórdidos que vivió España entre 1605 y 1615.
El caballero encarna la condena velada de Cervantes a un reino cuyos rasgos entrevió al regreso de su propia aventura heroica y patriótica en Lepanto. No puede decirse que Don Quijote tenga una doble conciencia; la de él es más bien la conciencia múltiple del propio Cervantes, un escritor que conoció las ingratitudes de la confirmación. No creo que pueda decirse que el caballero diga mentiras, excepto que hablemos del sentido nietzscheano de la mentira contra el tiempo y el lúgubre pronunciamiento del tiempo: “Así fue como ocurrieron las cosas”. Preguntarse qué es lo que el Quijote realmente cree es introducirse en el propio y visionario centro de su historia.
Esta curiosa combinación de aspectos sublimes y absurdos no se hizo presente de nuevo sino en Kafka, otro epígono de Cervantes, que escribió relatos como El cazador Gracchus o El médico rural. Para Kafka, Don Quijote era el dáimon o geniecillo de Sancho Panza, proyectado por el astuto Sancho en un libro de aventuras hasta su muerte. Según la maravillosa interpretación de Kafka, aquello que busca el caballero es nada menos que a Sancho Panza, que, como un auditor, impugna el relato de Don Quijote sobre la caverna. Entonces vuelvo a la pregunta: ¿cree el propio caballero en su historia? No tiene mucho sentido contestar por un “sí” o por un “no” –entonces la pregunta es seguramente incorrecta–. No podemos saber en qué creían Don Quijote y Hamlet porque no comparten, porque no pueden compartir nuestras propias limitaciones.
Thomas Mann adoraba el Quijote por sus ironías, pero Mann también dijo: “Ironía de las ironías, todo es ironía”. En la vasta Escritura de Cervantes advertimos lo que realmente somos. El doctor Johnson, que no toleraba las ironías de Jonathan Swift, se deleitaba con las de Cervantes; las de Swift corroen, las de Cervantes exhalan algo de esperanza. Johnson aseguraba que ciertas ilusiones son necesarias, para no enloquecer.
¿Es esto parte del plan de Cervantes? Mark van Doren, en un estudio muy útil, Don Quixote’s Profession, está obsesionado por las analogías entre el caballero y Hamlet, que a mí me parecen inevitables. Aquí hay dos personajes, más allá de todos los otros, que siempre parecen saber lo que están haciendo, aunque nos frustran siempre que intentemos compartir su conocimiento. Es un conocimiento distinto del de Falstaff y de Sancho Panza, que están encantados con ser ellos mismos, y dejan que el conocimiento pase de largo y no los toque. Yo preferiría ser Falstaff o Sancho antes que una versión del Quijote o de Hamlet, porque la vejez y la enfermedad me enseñaron que el ser importa más que el saber. El caballero y Hamlet son increíblemente temerarios; Falstaff y Sancho tienen cierto conocimiento de la discreción en cuanto al valor. No podemos conocer el objeto de la búsqueda del Quijote a menos que nosotros mismos seamos Quijotescos (con Q mayúscula). Cervantes, recordando su propia y difícil vida, ¿pensó que era de alguna manera Quijotesca? La triste figura nos mira fijamente en su retrato, una cara enteramente desemejante de la blandura sutil de Shakespeare. Se emparejan en genio, porque más que Chaucer antes de ellos, y que la multitud de los novelistas que han mezclado sus influencias desde entonces, nos dieron personalidades más vivas que nosotros mismos. Cervantes, sospecho, no quisiera que lo comparáramos con Shakespeare ni con cualquier persona. Don Quijote dice que todas las comparaciones son odiosas. Quizás los son, pero ésta puede ser la excepción.
Necesitamos, con Cervantes y Shakespeare, toda la ayuda que podemos conseguir para entenderlos hasta el fin, pero no necesitamos ninguna ayuda para gozar de ellos y con ellos. Cada uno es tan difícil y tan accesible como el otro. Para enfrentarlos completamente, ¿a dónde hemos de recurrir salvo a sus recíprocas capacidades para iluminar?
Las Vanguardias en España y Europa
LAS VANGUARDIAS (1909-1939)
El Futurismo
En 1909, Marinetti, escritor italiano, publica el Manifiesto futurista. Niega cualquier forma de arte pasado y presente, y exalta con optimismo la civilización mecánica y las conquistas de la técnica. La literatura escogerá, por tanto, nuevos temas, nuevos mitos: la máquina, el avión, la energía electrica, el deporte … El lenguaje pretenderá la supresión de adjetivos y adverbios para dar un mayor dinamismo y rapidez verbal, hasta la “destrucción de la sintaxis”, dejando las palabras en libertad.
El Expresionismo
Surge en Alemania en 1911. Es el movimiento de vanguardia más difícil de identificar. Es el resultado de la situación política de Alemania antes y tras la Primera Guerra Mundial. A partir de los 20 años surge una política represiva que desembocará en el nazismo. Nace de la angustia del hombre incierto ante su futuro. Aflora en la pintura de claros y oscuros (Goya, Solana, etc.) Se refleja la angustia antibelicista, el estar atrapado en un sistema asfixiante. Esto se verá reflejado en el panorama literario.
El Cubismo
Surge en Francia pero fue precisamente un español, Picasso, el que introdujo las formas de este nuevo arte en 1907, con las Señoritas de Avignon. Es un movimiento plástica caracterízado por una estructura de tipo visual y por un gusto especial por deshacer la realidad. El cubismo literario procede igualmente a deshacer la realidad para recomponerla libremente, mezclando conceptos, imágenes, frases captadas al azar … Hay una ruptura de planos (impacto, cromatismo, visualización). A ello se añaden especiales disposiciones tipográficas de los versos formando imágenes visuales (caligramas de Apollinaire).
El Dadaísmo
Nace en Zurich (Suiza) en 1916 de la mano del poeta Tristan Tzara. Su nombre, elegido fortuitamente, procede de un balbuceo infantil (dada, cuyo significado es nada). Se trata de la rebeldía pura: contra la lógica, contra las convenciones estéticas o sociales, contra el sentido común. En el fondo, es la violenta repulsa de una racionalidad que ha llevado al absurdo de la 1ª Guerra Mundial (1914-1918).
El Surrealismo.
Se trata de un cambio radical en la concepción del arte y del trabajo del artista. André Breton lo preside y publica en 1924 el Primer Manifiesto, en donde a las audacias del Dadaísmo añade concepciones filosóficas de Freud y Marx. Prtende ser una revolución integral. Su gran lema sería “trnasformar la vida”. Y propugna la liberación del hombre y de su capacidad creadora. Liberación de los impulsos naturales del hombre reprimidos en el subconsciente por una razón sumisa a las convenciones morales y sociales. De ahí también el propósito de liberar el poder creador del hombre. Se deberá escribir (o pintar, etc.) al dictado de un pensamiento libre de toda vigilancia ejercida por la razón. Se utilziaron para ello técnicas diversas: la escritura automática, realziada sin reflexión, a veces bajo la influencia de drogas, wel collage de frases recortadas al azar de periódicos, la interpretación de sueños, … Según Freud, en los sueños aflora el mundo del subconsciente, pero en forma de imágenes ilógicas, cuya estructura patente, o superficial es símbolo de contenidos latentes o profundos, en virtud de ciertas trasnformaciones. Así pues se produce una liberación del lenguaje con respecto a lo que sería la expresión normal o lógica. En un poema surrealista, se mezclan objetos, conceptos y sentimientos que la razón mantiene separados; asociaciones libres e inesperadas de palabras, metáforas insólitas … Es un lenguaje que no se dirige a nuestra razón, sino que quiere despertar en nosotros sentimientos y reacciones también inconscientes. Ante un poema de este tipo, el lector no comprende, pero puede recibir fuertes impactos que le produzcan emociones profundas.
El Surrealismo español.
De todos los movimientos de vanguardia, fue éste el único que dejó entre nosotros una huella importante. La importancia del Surrealismo se debe fundamentalmente a su impacto en la Generación del 27. Casi todos sus componentes quedaron marcados por su influjo en un determinado momento de su producción poética. Debe señalarse, sin embargo, que nuestros poetas no pretendieron aquella estricta creación inconsciente, ni practicaron la escritura automática u otros procedimientos parecidos o análogos. En sus poemas, hay una intencionada idea creadora. Lo que sí hubo es una liberación del lenguaje y, con ello, un enriquecimiento prodigioso del lenguaje poético.
SOBRE SOY LEYENDA, DE RICHARD MATHESON
SOBRE SOY LEYENDA,
DE RICHARD MATHESON
Una de las grandes virtudes de esta novela es su sencillez: aunque el argumento pueda parecernos complicado e increíble, está contado de forma directa, sin apenas florituras literarias. Esa característica permite que se lea con rapidez y que nos atrape desde la primera página.
Por otra parte, es evidente que la gran baza del libro se encuentra justamente en su trama: la historia del último hombre sobre la Tierra que sobrevive en un planeta poblado por seres infernales. Estos seres han sido infectados por una plaga cuyos síntomas les hacen parecer como vampiros. Ese hombre, Robert Neville, se debate entre una existencia ordenada en la que a menudo recuerda a su familia muerta mientras combate a los vampiros y una vida entregada al alcohol y a la desidia, para tratar de olvidar a sus seres queridos y a los que pueblan ese devastado mundo. Dicho así resulta un argumento casi ridículo, pero el autor consigue que nos metamos en la piel del personaje, nos identifiquemos con su sufrimiento e incluso entendamos que, poco a poco, ha perdido la sensibilidad de todo ser humano, pues se dedica a matar para sobrevivir.
La vida aislada ha hecho de Neville un hombre a ratos metódico y a ratos descuidado. Vive inmerso en el recuerdo de Virginia, su esposa, de su hija Kathy y de la gente que conocía en su ciudad, Los Ángeles. En esa soledad ha sabido sobrevivir e incluso se propone hallar respuestas al enigma de qué causó la enfermedad (la guerra bacteriológica de 1975) y cómo se transmite. Vive en su casa, trabaja de día, se defiende durante la noche. El autor consigue que experimentemos el miedo y la emoción ante las acometidas nocturnas de los vampiros. Y todo eso lo logra con pocos recursos narrativos: ese grito insistente de ‘¡Sal, Neville!’, pronunciado por su vecino, Ben Cortman, se vuelve inquietante, aunque al final, cuando describe la muerte de Cortman a manos de los asesinos de la nueva y violenta sociedad, casi sentimos lástima por él, como la siente el propio Robert Neville.
Dos episodios trastornan la “monótona y rutinaria” vida de Neville: el primero es la aparición del perro vagabundo y herido, cuya confianza trata de ganarse, para luego padecer una nueva frustración; el segundo es el descubrimiento de una mujer, Ruth, de la que al principio desconfía, por si estaba infectada, para confiar luego y, al fin, llevarse una nueva decepción. Ella es una espía, pero se enamoran y en una carta que le deja antes de marcharse le informa del surgimiento de la nueva sociedad y en la cual Neville ya no tiene cabida, porque se ha convertido en un ser mítico, aún más legendario que los propios vampiros vivientes. Al final, cuando estos le capturan para ejecutarlo, Ruth le habla de nuevo, y después de darse cuenta de la situación, acepta suicidarse. Por eso, su último pensamiento antes de morir es paradójico y trágico a la vez: “Soy leyenda”. En un mundo donde los seres humanos han dejado de existir en sociedad, cercado por los nuevos y terribles seres que habitan la Tierra, el último hombre vivo no puede ser para ellos más que una leyenda.
La novela toca temas tan interesantes como la soledad; la conducta del ser humano en una situación límite; la vida en un medio hostil; la deshumanización; las relaciones entre el yo y los otros, cuando el yo se ha vuelto un extraño para los otros y es discriminado por ser diferente (lo que, extrapolado, refleja el tema del racismo); la sensación de miedo, angustia, vacío, incomunicación… Todo eso y mucho más se halla presente en las perturbadoras páginas de Soy leyenda, de Richard Matheson, y su lectura, con ser desasosegante y pesimista, consigue interesarnos de principio a fin, porque no es un mero relato de ciencia-ficción, sino que, con el pretexto de su delirante trama, nos pone frente a problemas psicológicos, sociales y culturales de hondo calado. La lectura se disfruta mucho en ese nivel superficial de la historia, pero también en el nivel profundo, en el que el lector reflexiona sobre esos y otros temas, muchos de los cuales siguen estando de actualidad en el incomunicado mundo en que vivimos.
Agradezco a Enrique Mañero que me haya recomendado la lectura de esta novela. Siento no poder asistir a vuestras charlas sobre libros, pero ésta es una forma de contaros mis impresiones, por lo que os agradezco mucho que las atendáis y lamento no poder compartir las vuestras.
Un saludo, con todo mi afecto.
Francisco Javier Capitán Gómez
El teatro español anterior a 1936 (y 2)
PUEDES UTILIZAR UN ESQUEMA DE ESTE TIPO:
1. El teatro tradicional.
Teatro poético.
Teatro cómico.
El teatro de Benavente.
2. El teatro innovador
El teatro del 98.
El teatro del 27.
El teatro español anterior a 1936.
[INTRODUCCIÓN]
La escena española tiene poco que ofrecer a la cultura europea en los primeros años del siglo XX. El teatro español se resistía a las tendencias experimentales que se daban en Europa durante esta época. Aunque hubo autores como Valle-Inclán o Unamuno que se adelantaron a su época, chocaron con un público que no admitió su tipo de teatro por lo que sus innovaciones tuvieron escasa o nula trascendencia. Carlos Arniches y Jacinto Benavente son los autores representativos del teatro comercial que, por otro lado, tenía una gran vitalidad.
[DESARROLLO]
Dentro del teatro tradicional hay un teatro poético escrito en verso especializado en temas históricos y cuyos representantes máximos son Eduardo Marquina y Francisco Villaespesa. Carlos Arniches es el autor más representativo del teatro cómico. Se hizo famoso por sus sainetes de ambiente castizo madrileño como ¡Que viene mi marido! y por sus tragedias grotescas como La señorita de Trévelez. El teatro de Jacinto Benavente es un teatro realista y comedido. Fue el autor preferido de la burguesía desde su primera obra Gente conocida, hasta las últimas como Titania. Su teatro se caracteriza por la ausencia de conflictos grave y por ejercer una crítica muy suave. Los intereses creados es su obra más famosa. Dentro de los intentos de renovación teatral hay que citar a Unamuno que utilizó el teatro como método de conocimiento por medio de unos extraños dramas esquemáticos a los que llamó drumas como El otro o Soledad y a Azorín con un teatro antirrealista, y sin conflictos como en Old Spain. Valle-Inclán es la máxima figura del teatro español del siglo XX. Empezó a escribir teatro en 1905 y durante 20 años fue su principal ocupación. Para él, el teatro es un espectáculo total, usa técnicas cinematográficas y experimenta constantemente. Expresa su repulsa ante la sociedad contemporánea de dos maneras, o mediante la evasión artificiosa o con el sarcasmo más mordaz. Su primer teatro es de tipo modernista: El Marqués de Bradomín. Después de la etapa intermedia del ciclo mítico formada por las Comedias bárbaras y Divinas Palabras, en la que utiliza Galicia como fondo para dar una visión del mundo en el que las fuerzas del mal y la destrucción rigen la existencia de los hombres, llegamos a la creación genial de Valle, el esperpento, una visión grotesca, deformada de la realidad que le sirve como reflejo de la época que le tocó vivir Luces de Bohemia, la obra en la que nos cuenta las últimas horas de un poeta pobre y ciego, Max Estrella en una noche de invierno madrileño, en el ambiente habitual de violencia y caos es su obra más representativa.
[CONCLUSIÓN]
Con la llegada de la Segunda República en 1931 y el apoyo decidido que prestó al teatro a través de Las Misiones Pedagógicas, o de La Barraca de Federico García Lorca, el teatro vanguardista de Pedro Salinas, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Max Aub, o del propio Lorca, tuvo lugar para desarrollarse. El teatro de Lorca es el más importante de su generación. Empieza por un teatro de tipo poético en Mariana Pineda, pasa por la fase vanguardista de Así que pasen cinco años, y termina con las grandes tragedias de la última etapa, caracterizadas por el sentido social, el ansía de libertad, de justicia y de realización personal. Sus tres grandes tragedias llamadas por él la Trilogía dramática de la vida española son Bodas de Sangre, Yerma, y sobre todo su obra maestra La casa de Bernarda Alba, escrita en 1936.
El teatro español anterior a 1936 (1)
EL TEATRO ESPAÑOL ANTERIOR AL 36
EN LA SELECTIVIDAD, SI TE CAE ESTA PREGUNTA, QUE REPRESENTA UNA CUESTIÓN MUY AMPLIA Y EN LA QUE ES FÁCIL PERDERSE O IRSE POR LAS RAMAS, DEBES SINTETIZAR TUS CONOCIMIENTOS AL MÁXIMO.
EMPIEZA POR UNA INTRODUCCIÓN GENERAL SOBRE EL PANORAMA TEATRAL DE LAS PRIMERAS DÉCADAS DEL SIGLO, CÉNTRATE EN LOS ESCRITORES Y LAS OBRAS MÁS IMPORTANTES Y TERMINA CON UNA BREVE CONCLUSIÓN.
El teatro anterior a 1936:
Frente al teatro neorromántico, cultivado por Echegaray por otros dramaturgos de su escuela, se va introduciendo un teatro que tiene como meta reflejar un mundo real y cotidiano en el que los espectadores se ven reflejados en ellas.
La Guerra Civil de 1936 supone un corte radical en la producción literaria española y también en el género teatral. Lorca, junto con Valle-Inclán, son los grandes renovadores del teatro español contemporáneo. “La Barraca” se lanzó a representar por toda España las obras clásicas y se dispuso a realizar un teatro de calidad.
En el periodo que va desde comienzos de siglo hasta 1936, el teatro español ofrece:
- Teatro burgués: comedias con divertidas situaciones cuya acción se sitúa en una sociedad de clase acomodada. Muchas de estas obras se estrenan después de la guerra. Jacinto Benavente constituye la figura central de este tipo de teatro.
- Teatro modernista en verso: presenta escenarios fastuosos alejados de la realidad. La temática histórica es la dominante, aunque no la única. Encontramos vestigios de este teatro en los hermanos Machado. Su principal representante es Eduardo Marquina. Este teatro influye en Valle-Inclán y en Lorca.
- Teatro popular de humor castizo: representado por el “género chico”, que engloba sainetes, comedias y zarzuelas de 1, 2 ó 3 actos. Destacan los hermanos Álvarez Quintero y Carlos Arniches.
- Teatro innovador: pretende renovar las técnicas y el lenguaje, pero alcanza poco éxito en su tiempo. En esta línea se orienta el teatro de Unamuno, Valle-Inclán, de la Serna, Lorca, Alberti, Salinas y Poncela.
VALLE-INCLÁN:
Las obras de Valle-Inclán se pueden clasificar en ciclos:
- Ciclo mítico: está formado por las comedias bárbaras, con ellas inicia su renovación teatral. Crea unos espacios nuevos; ya no son los ambientes teatrales burgueses sino el mundo rural gallego, en el que domina la miseria, la muerte y la crueldad, con un nuevo lenguaje dramático, caracterizado por el símbolo y la metáfora.
- Ciclo de la farsa: Valle-Inclán ve en el teatro de guiñol un camino para llevar a cabo sus experiencias teatrales innovadoras.
- Ciclo esperpéntico: son obras en las que Valle-Inclán presenta una realidad distorsionada en al que lo trágico y lo grotesco se mezclan dando lugar al esperpento, forma más apropiada para reflejar la realidad trágica del momento.
A este ciclo pertenecen sus obras: Luces de bohemia, La hija del capitán…
El esperpento es la aportación más destacada que realiza Valle-Inclán al teatro. Más que de un nuevo género dramático se trata de una estética y de una nueva visión de la realidad, utilizando la caricatura, la degradación y la deshumanización como recursos.
Luces de bohemia:
Aparece publicada por primera vez con 12 escenas en el 1920, y en el 1924 Valle-Inclán le añade 3 escenas más. El título encierra cierta ironía, ya que ofrece los aspectos más desagradables de la bohemia, tema central de la obra.
- Argumento: Max, poeta ciego, y su acompañante, don Latino, pasean por distintos escenarios de Madrid. Max es detenido y encerrado en los sótanos del Ministerio por insultar a los políticos del momento; allí conoce a un anarquista, que es asesinado después. Los amigos del poeta logran la libertad de Max desde la redacción de un periódico, que poco después muere en la puerta de su casa, traicionado por don Latino, que se queda con el dinero del premio de la lotería. La acción se prolonga con el velatorio de Max, una conversación en el cementerio entre el Marqués de Bradomín y Rubén Darío, y una escena en la taberna, donde, a través de la prensa, se entera del suicidio de la esposa de Max y de su hija.
- Estructura externa: Luces de bohemia carece de actos. La obra se estructura en 15 escenas de distinta duración, en lugares variados, con un desarrollo argumental cerrado y lineal.
- Estructura interna: hay diversas opiniones; hay quien dice que no existe un hilo de unión entre escena u escena. Otros críticos encuentran elementos unificadores, como la muerte y el billete de lotería.
- Los personajes: caracterizados por sus actuaciones, por le lenguaje que muestra la clase social a la que pertenecen o por las acotaciones del autor. En la obra se hace alusión a los escritores representantes del mundo bohemio: Verlaine, Víctor Hugo… Max es su último representante, mísero y marginado.
GARCÍA LORCA:
Para Lorca el teatro es un espectáculo en el que se combinan los gestos, la música, lo plástico y lo poético. La dedicación a este género es paralela a su labor poética. Aporta al teatro sus dotes como poeta, el conocimiento del teatro clásico español y de las vanguardias artísticas. Características de su teatro:
Elementos de su teatro:
- La temática: el tema constante es el amor.
- Los personajes femeninos: ocupan un puesto relevante en sus obras. Éstos se convierten en símbolos de una realidad social.
- El arma blanca: (cuchillo, navaja…) instrumento de sacrificio en las religiones primitivas, está presente en las obras de Lorca de forma obsesiva.
- Ambiente andaluz: sus obras más importantes se desarrollan en el medio rural andaluz con sus tradiciones. Los elementos de esa realidad andaluza está cargada de símbolos: agua (la vida); sed (deseo); olivar (encuentro de enamorados); el mar (libertad)…
Bodas de sangre:
Es una tragedia ya que se centra en la fatalidad de un amor irreprimible. La obra se presenta en tres actos y siete cuadros. Su autor convierte un hecho real en argumento. Tres son las mujeres que mueven los hilos de la acción: la madre, la suegra y la novia. Esta última, prometida a un hombre que no ama, escapa el mismo día de la boda con Leonardo, su antiguo novio, con el que no se casó por la desigualdad social entre ambas familias. Su amor es tan fuerte que le hace romper con los convencionalismos sociales.
Yerma:
Obra cargada de simbolismo. Es la tragedia de la mujer que desea un hijo. Algunos críticos ven en Yerma no a la mujer estéril sino a la mujer no fecundada. Yerma se ha casado sólo para ser madre. No concibe el matrimonio como amor al hombre, sino como procreación, sin embargo, a su marido le basta el amor y no le preocupa el no tener hijos. La resignación de su marido y la imposibilidad de entregarse a otro hombre hace que Juan, su marido, acabe muertos por las manos de Yerma.
La casa de Bernarda Alba:
Compuesta en prosa con excepción de las coplas de coro, las de la abuela y los rezos por los difuntos. El tema está tomado de la realidad y desarrollado en el medio rural andaluz; sus protagonistas son mujeres, pero en La casa de Bernarda Alba se intensifican las tensiones dramáticas presentes en Bodas de Sangre.
Los tres actos “tienen la intención de documental cinematográfico”: el luto que impone Bernarda a sus hijas hace que éstas vivan angustiadas por las pasiones y por la vigilancia de la madre. El amor puede ser la salvación. El noviazgo entre Angustias y Pepe despierta el deseo en las hermanas, convirtiéndose éstas en rivales de la cuarentona Angustias. Esto hace que surja la lucha entre dos fuerzas poderosas: el instinto sexual y las normas morales de la sociedad. La locura y la muerte son las únicas que liberan al personaje de esta tiranía, la locura de María Josefa y el suicidio de Adela.
Cervantes y las mujeres, de Juana Vázquez
Cervantes y las mujeres
Por Juana Vázquez, catedrática de Lengua y Literatura y escritora (EL PAÍS, 01/03/07):
Don Miguel de Cervantes fue un hombre que se adelantó a su tiempo, y al que su pasión por la libertad llevó a configurar la mayoría de los personajes femeninos de Don Quijote según sus principios de independencia y libertad.
El escritor manchego estaba muy lejos de los modelos de mujeres que presentaban los autores de entonces. Su actitud ante la vida era avanzada. Sobre todo, si lo comparamos con Lope de Vega, Tirso de Molina, Quevedo… y no digamos con el posterior Calderón de la Barca, quienes proyectaban en sus obras una concepción de la mujer cavernícola.
Consecuencia de esta actitud avanzada es que la mayoría de los personajes femeninos de este libro de libros saben leer y escribir. Sólo son analfabetas Teresa Panza, Sanchica, Aldonza Lorenzo y Maritornes. Sin embargo, las damas de aquellos siglos, en un 90%, no estaban alfabetizadas.
Letradas o analfabetas, señoras o criadas, ricas o pobres, campesinas o aristócratas, las féminas de Don Quijote son sujetos de pensamientos y actitudes autónomas, viven dignamente en el nivel que les corresponde por su origen, y aunque éste se sitúe en el peldaño más bajo de la escala cultural y social, se muestran seguras de sí mismas y lo viven con gallardía y autoestima. Cervantes les da vida como sujetos y por tanto no están atadas a ningún convencionalismo social o cultural que se sitúe por debajo de su dignidad como personas. No era así para las mujeres de carne y hueso de aquellos siglos. Y es que con Cervantes la mujer cambia su papel de objeto pasivo a sujeto activo.
Entre estas damas cultivadas y seguras de sí mismas de Don Quijote, en donde se cumple de una forma más radical el pensamiento de un Cervantes anticipado a su tiempo, está el personaje de Marcela, que encabeza su manifiesto con el famoso grito: “Yo nací libre”. La zagala reivindica el privilegio de vivir sin trabas, sea soltera, casada u holgando a su antojo de lo que llama su libre condición.
Este que sigue es un fragmento de su discurso a los amigos del fallecido Crisóstomo, que se suicidó porque ella no lo aceptaba como futuro marido: “El cielo aún hasta ahora no ha querido que yo ame por destino, y el pensar que tengo que amar por elección es excusado. (…) Yo como sabéis tengo riquezas propias y no codicio las ajenas; tengo libre condición, y no gusto de sujetarme (…) Y en diciendo esto, sin querer oír respuesta alguna, volvió las espaldas y se entró por lo más cerrado de un monte”.
¿Dónde en un siglo de analfabetismo, existen unas mujeres, además de libres, con destrezas propias de letradas e instruidas, iguales que los personajes femeninos de Don Quijote? Pues las féminas de este tiempo, como manifiesta el padre de una dama casadera en la comedia de Calderón No haya burlas con el amor, debían prescindir del terreno intelectual, ya que les estaba prohibido por pertenecer al hombre. Lo suyo era la vida cotidiana ubicada en el espacio privado y atender a sus labores caseras. De esta forma tan sintetizada lo dice el citado padre acerca de su “querida” hija: “Bordar, labrar y coser/ sepa sólo: deje al hombre/ el estudio”.
Hoy todavía quedan flecos en la idea de que la mujer es la apropiada para realizar trabajos caseros. Por ejemplo, hace poco se leía en la prensa que una compañía aérea ha rechazado contratar hombres como auxiliares de vuelo en sus aviones. Alegan que prefieren que sean mujeres las que atiendan a los pasajeros. Seguramente, piensan que se les da mejor que a los hombres servir las comidas, las bebidas, traer una mantita al viajero, una almohada, algún analgésico, en fin, servicios domésticos…
En resumen, si la libertad que otorga Cervantes a las damas en Don Quijote, que las hace salir a los caminos “solas y señeras”, hubiera servido de ejemplo para muchos escritores de todos los tiempos e incluso para los medios de comunicación de nuestros días -que todavía hoy deslizan en sus páginas frases como “mujeres cuota”, “ministras Vogue”, etcétera- mejor nos hubiera ido. Seguramente, mucha de la violencia machista estaría extinguida, pues ésta se basa, sobre todo, en utilizar a la mujer como un objeto que pertenece al marido, algo así como el coche, el vídeo o el ordenador, y no como sujeto de acción y libre albedrío.
En la comedia El castigo sin venganza, de Lope de Vega, se aprecia esta actitud machista, que por desgracia, hoy, cuatro siglos después, sigue existiendo. Así se queja una fémina de los maridos: “En tomando posesión (de la esposa)/ quieren en casa tener/ como alhaja la mujer,/ para adorno, lustre y gala,/ silla o escritorio en sala…/ y es término que condeno…”.
Para muchos no ha cambiado esta concepción de la mujer, y siguen sin admitir su libertad como sujetos. Hace poco leía en una entrevista que le hacían en Mujer Hoy a una psiquiatra, Marie-France Hirigoyen, experta mundial en maltrato y acoso, en la que decía: “Se supone que cuanto más libertad tengan ellas, menos violencia debería existir dentro de la pareja, pero esto no es así, porque los hombres se resisten a aceptar esta libertad de la mujer”. ¿Hasta cuándo?
La Generación del 27: Selección de poemas
LA GENERACIÓN DEL 27:
SELECCIÓN DE POEMAS
ÁNGELUS
Sentado en el columpio
el ángelus dormita
enmudecen los astros y los frutos
y los hombres heridos
pasean sus surtidores
como delfines líricos
Otros más agobiados
con los ríos al hombro
peregrinan sin llamar en las posadas
La vida es un único verso interminable
Nadie llegó a su fin
Nadie sabe que el cielo es un jardín
El ángelus ha fallecido
Olvido
Con la guadaña ensangrentada
un segador cantando se alejaba
Imagen (1922), de Gerardo Diego
LAS DOCE EN EL RELOJ
Dije: ¡Todo ya pleno!
Un álamo vibró.
Las hojas plateadas
Sonaron con amor.
Los verdes eran grises,
El amor era sol.
Entonces, mediodía,
Un pájaro sumió
Su cantar en el viento
Con tal adoración
Que se sintió cantada
Bajo el viento la flor
Crecida entre las mieses,
Más altas. Era yo,
Centro en aquel instante
De tanto alrededor,
Quien lo veía todo
Completo para un dios.
Dije: Todo, completo,
¡Las doce en el reloj!
Cántico, de Jorge Guillén.
SI ME LLAMARAS…
¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría;
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
–si me llamaras, sí; si me llamaras!–
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: “No te vayas”.
La voz a ti debida (1933), de Pedro Salinas
EL CIPRÉS DE SILOS
Enhiesto surtidor de sombra y sueño,
que acongojas al cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza,
devanado a sí mismo en loco empeño.
Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llego a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.
Cuando te vi, señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,
como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.
Versos humanos (1925), de Gerardo Diego
CANCIÓN DEL JINETE
Córdoba.
Lejana y sola.
Jaca negra, luna grande,
y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.
Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.
¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera,
antes de llegar a Córdoba!
Córdoba.
Lejana y sola.
Canciones (1921-24), de Federico García Lorca
SI MI VOZ MURIERA EN TIERRA…
Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.
¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!
Marinero en tierra (1925), de Rafael Alberti
UNIDAD EN ELLA
Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,
rostro amado donde contemplo el mundo,
donde graciosos pájaros se copian fugitivos,
volando a la región donde nada se olvida.
Tu forma externa, diamante o rubí duro,
brillo de un sol que entre mis manos deslumbra,
cráter que me convoca con su música íntima,
con esa indescifrable llamada de tus dientes.
Muero porque me arrojo, porque quiero morir,
porque quiero vivir en el fuego, porque este aire de fuera
no es mío, sino el caliente aliento
que si me acerco quema y dora mis labios desde un fondo.
Deja, deja que mire, teñido del amor,
enrojecido el rostro por tu purpúrea vida,
deja que mire el hondo clamor de tus entrañas
donde muero y renuncio a vivir para siempre.
Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo,
quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente
que regando encerrada bellos miembros extremos
siente así los hermosos límites de la vida.
Este beso en tus labios como una lenta espina,
como un mar que voló hecho un espejo,
como el brillo de un ala,
es todavía unas manos, un repasar de tu crujiente pelo,
un crepitar de la luz vengadora,
luz o espada mortal que sobre mi cuello amenaza,
pero que nunca podrá destruir la unidad de este mundo.
La destrucción o el amor (1932-33), de Vicente Aleixandre
DONDE HABITE EL OLVIDO
Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora;
donde yo sólo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
donde el deseo no exista.
En esa gran región donde al amor, ángel terrible,
no esconda como acero
en mi pecho su ala,
sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
sometiendo a otra vida su vida,
sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
disuelto en niebla, ausencia,
ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
donde habite el olvido.
Donde habite el olvido (1932-33), de Luis Cernuda
COMO EL TORO HE NACIDO PARA EL LUTO
Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle con un fruto.
Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado,
y del rostro del beso enamorado
como el toro a tu amor se lo disputo.
Como el toro me crezco en el castigo
la lengua en corazón tengo bañada
Y llevo al cuello un vendaval sonoro.
Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.
El rayo que no cesa (1936), de Miguel Hernández
LA AURORA
La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.
La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.
La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.
Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.
La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.
Poeta en Nueva York (1929-30), de Federico García Lorca
SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su voz por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
Si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
Los placeres prohibidos (1931), de Luis Cernuda
CANCIÓN 5
Hoy las nubes me trajeron,
volando, el mapa de España.
¡Qué pequeño sobre el río,
y qué grande sobre el pasto
la sombra que proyectaba!
Se le llenó de caballos
la sombra que proyectaba.
Yo, a caballo, por su sombra
busqué mi pueblo y mi casa.
Entré en el patio que un día
fuera una fuente con agua.
Aunque no estaba la fuente,
la fuente siempre sonaba.
Y el agua que no corría
volvió para darme agua.
Baladas y canciones del Paraná (1953), de Rafael Alberti
MANO ENTREGADA
Pero otro día toco tu mano. Mano tibia.
Tu delicada mano silente. A veces cierro
mis ojos y toco leve tu mano, leve toque
que comprueba su forma, que tienta
su estructura, sintiendo bajo la piel alada el duro hueso
insobornable, el triste hueso adonde no llega nunca
el amor. Oh carne dulce, que sí se empapa del amor hermoso.
Es por la piel secreta, secretamente abierta, invisiblemente entreabierta,
por donde el calor tibio propaga su voz, su afán dulce;
por donde mi voz penetra hasta tus venas tibias,
para rodar por ellas en tu escondida sangre,
como otra sangre que sonara oscura, que dulcemente oscura te besara
por dentro, recorriendo despacio como sonido puro
ese cuerpo, que ahora resuena mío, mío poblado de mis voces profundas,
oh resonando cuerpo de mi amor, oh poseído cuerpo, oh cuerpo sólo sonido de mi voz poseyéndole.
Por eso cuando acaricio tu mano, sé que sólo el hueso rehúsa
mi amor –el nunca incandescente hueso del hombre-.
Y que una zona triste de tu ser se rehúsa,
mientras tu carne entera llega un instante lúcido
en que total flamea, por virtud de ese lento contacto de tu mano,
de tu porosa mano suavísima que gime,
tu delicada mano silente, por donde entro
despacio, despacísimo, secretamente en tu vida,
hasta tus venas hondas totales donde bogo,
donde te pueblo y canto completo entre tu carne.
Historia del corazón (1954), de Vicente Aleixandre
LLEGÓ CON TRES HERIDAS
Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
Cancionero y romancero de ausencias (1939), de Miguel Hernández
Un texto expositivo para comentar
UN TEXTO EXPOSITIVO, CIENTÍFICO-TÉCNICO,
para comentar. No es difícil…
¡ATRÉVETE A HACERLO!
Probablemente los individuos de una especie determinada se distinguen entre sí con la misma facilidad con que nosotros lo hacemos con nuestros semejantes, pero tal vez se basen en sonidos, olores y otros sentidos en lugar de, o además de, la vista. Las aves se orientan mucho por la vista (de ahí su gran colorido), de modo que quizá usen marcas visuales para reconocerse entre sí; pero también cuentan con un oído excelente, así que también pueden basarse en las diferencias de voz, tal como hacemos los humanos. Los reptiles emplean señales químicas (similares al olfato) para obtener información sobre el entorno, de manera que quizá recurran también a signos químicos para identificarse entre sí. Algunos animales ven más allá del espectro de la luz visible (las abejas y algunas aves ven en la longitud de onda del ultravioleta), y otros oyen sonidos demasiado graves (por ejemplo, los elefantes) o demasiado agudos (por ejemplo, los perros) como para que los perciba el oído humano. Por tanto, algunos animales podrían reconocerse entre sí mediante señales inaccesibles para nosotros.
P. J. PIETZ: “¿Carecen los animales no domesticables de las características individuales distintivas de los seres humanos?”, en Cuestiones curiosas de ciencia. Scientific American.
Modelos de examen (4): 3º de E.S.O
LENGUA Y LITERATURA 3º E. S. O
Apellidos ___________________________________________ Nombre _________________
Nota _____ Tildes y faltas ______ Nota final ______
1. Analiza SINTÁCTICAMENTE las siguientes oraciones (2 puntos):
a) Los atracadores fueron detenidos anoche por la Policía.
b) Elena, la madre de Yolanda, no vino ayer a la reunión de padres.
c) El periódico de hoy informa de un accidente de tráfico.
d) A vosotros os gustan las películas de miedo.
e) Emilio le regaló un ramo de flores a su novia Silvia.
f) Los jugadores llegaron cansados al entrenamiento.
2. Lee el siguiente texto y señala (1.5 puntos):
a) Un ejemplo de SN-Atrib.; b) Un ejemplo de SN-CD; c) Un ejemplo de SPrep-CN; d) Un ejemplo de SPrep-Cc de Lugar; e) Un ejemplo de SPrep-CI.
Olaberri era un pesimista jovial. No encontraba en el mundo más que vanidad y aflicción de espíritu. No tenía fe más que en la cal hidráulica y en el cemento armado. Para él, detrás de toda satisfacción venía algo negro y doloroso, que eran principalmente las facturas. A Olaberri le preocupaban las facturas. Olaberri tenía gustos macabros. Había construido en el cementerio varios sepulcros y trasladado cadáveres y huesos y algunos cuerpos recién muertos.
3. Escribe cinco oraciones que tengan un ejemplo de los siguientes sintagmas (1.5 puntos):
a) SN-Sujeto; b) (SN + SPrep-CN)-Sujeto; c) SPrep-CI; d) SAdj-Atributo; e) SN-CD
4. Anota claramente si las siguientes palabras son simples, compuestas, derivadas o parasintéticas (1 punto): a) Enternecer; b) Sacapuntas; c) Libros; d) Papelería; e) Rojiblanco; f) Imposible; g) Picapedrero; h) Silla; i) Parabrisas; j) Adelgazar.
5. Indica si los morfemas subrayados en estas palabras son flexivos o derivativos (1 punto):
a) Des-hacer; b) Pan-ad-er-ía; c) Amig-o-s; d) Cant-á-ba-mos; e) Im-perd-ible-s; f) Real-ismo; g) Herman-a-s; h) In-visible; i) Anti-constitucion-al; j) Acerc-a-rí-as.
N. B: Recuerda que la ortografía y acentuación pueden bajar la nota. ¡Suerte!
Modelos de examen de otros años (3): 2º de Bachillerato
2º BACH. F. LENGUA Y LITERATURA EXAMEN DE RECUPERACIÓN APELLIDOS __________________________ NOMBRE ____________ NOTA ______
INSTRUCCIONES GENERALES Y VALORACIÓN
El alumno deberá escoger una de las dos opciones y responder a todas las cuestiones de la opción elegida en cada uno de sus apartados.
OPCIÓN A
¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! Tus ojos son palomas, y perdóname que insista, Mario, que a lo mejor me pongo inclusive pesada, pero no es una bagatela eso, que para mí, la declaración de amor, fundamental, imprescindible, fíjate, por más que tú vengas con que son tonterías. Pues no lo son, no son tonterías, ya ves tú, que, te pones a ver, y el noviazgo es el paso más importante en la vida de un hombre y de una mujer, que no es hablar por hablar, y, lógicamente, ese paso debe de ser solemne, e, inclusive, si me apuras, ajustado a unas palabras rituales, acuérdate de lo que decía la pobre mamá, que en paz descanse. Por eso, por mucho que él la defienda, y por voces que dé, no me seduce la fórmula de Armando de salir cuatro tardes juntos y retenerle un buen rato la mano para considerarse comprometidos.
Eso será un compromiso tácito si quieres, pero si me preguntaran a mí, no me mordería la lengua, te lo aseguro, que yo me mantendría en mis trece, Esther y Armando se han casado prácticamente sin ser novios antes, de golpe y porrazo, tal como suena, cosa que, bien mirado, ni moral me parece. Es lo mismo que si un hombre pretendiera ser marido de una mujer por ponerle la mano encima, equilicual, que el matrimonio será un Sacramento y todo lo que tú quieras, pero el noviazgo, cariño, es la puerta de ese Sacramento, que no es una nadería, y hay también que formalizarlo, que ya sé que fórmulas hay muchísimas, montones, qué me vas a decir a mí, desde el “te quiero” al “me gustaría que fueses la madre de mis hijos” con todo lo cursi que sea, figúrate, de sorche y de criada, pero, a pesar de todo es una fórmula, y, como tal, me vale.
Miguel Delibes, Cinco horas con Mario
CUESTIONES
1. Determine las características lingüísticas y literarias del texto que se propone. ¿Qué tipo de texto es? (1,5 puntos)
2. Redacte un resumen del contenido del texto. (1 punto)
3. A partir del texto, exponga su opinión de forma argumentada sobre el cambio de hábitos sociales en las relaciones de pareja. (1,5 puntos)
4.a Analice sintácticamente:
Acuérdate de lo que decía la pobre mamá, que en paz descanse. (2 puntos)
4.b. Explique el significado en el texto de los modismos morderse la lengua y mantenerse en sus trece (1 punto)
5.a. Tendencias del teatro anterior a 1936. (2 puntos)
5.b Haga una valoración crítica resumida de la obra de la primera mitad del siglo XX que ha leído. (1 punto)
2º BACH. F. LENGUA Y LITERATURA EXAMEN DE RECUPERACIÓN APELLIDOS __________________________ NOMBRE ____________ NOTA ______
OPCIÓN B
Pero hay todavía una última razón, entre las que a mí se me ocurren, que abona la utilidad de la diversión artística en los hombres de ciencia, y es la ventaja del uso literario del lenguaje para lograr la exacta expresión científica. Es evidente que un buen escritor, si es además un sabio, posee el instrumento de expresión de su sabiduría en mayor medida que el que escribe obscuramente. Y, en la ciencia, la forma con que se reviste la verdad forma parte de la verdad misma. No es, pues, cualidad accesoria, sino esencial. La verdad es, por sí misma, por definición, clara, y el arte de la claridad es, por consiguiente, factor científico de primera categoría. La mutua influencia entre la ciencia y el arte es doble. La literatura científica, que tiene que ser, por fuerza, exacta, diáfana, elemental, es el gran modelo para la retórica del escritor de oficio.
Se ha dicho y es cierto, y yo lo he repetido muchas veces, que a ciertos literatos les curaría la redacción del pensamiento científico de su propensión a ser gárrulos* e imprecisos. Pero es también importante la ventaja inversa, la que obtendrían los hombres de ciencia de una disciplina literaria. La belleza puede, en efecto, subsistir a pesar del desorden, de la desproporción, de la oscuridad en una obra literaria; mientras que la verdad, que es el argumento de la obra científica, exige la transparencia, el orden y la esquemática armonía. Un escritor claro es, sin quererlo, maestro de la ciencia de la verdad, y, por lo tanto, hombre de ciencia.
Gregorio Marañón, La Medicina y nuestro tiempo
*gárrulo: persona habladora o charlatana.
CUESTIONES
1. Determine las características lingüísticas del texto que se propone. ¿Qué tipo de texto es? (1,5 puntos)
2. Redacte un resumen del contenido del texto. (1 punto)
3. A partir del texto, exponga su opinión argumentada sobre la complementariedad de la formación humanística y científica. (1,5 puntos)
4.a Analice sintácticamente:
Se ha dicho que a ciertos literatos les curaría la redacción del pensamiento científico de su
propensión a la imprecisión. (2 puntos)
4.b. ¿Qué es la sinonimia? ¿Y la antonimia? Cite sinónimos y antónimos de belleza y de orden. (1 punto)
5.a. La novela de la Generación del 98. (2 puntos)
5.b Haga una valoración crítica resumida de la obra de la segunda mitad del siglo XX que ha leído. (1 punto)
Modelos de examen de otros años (2): 1º de Bachillerato
IES CARDENAL CISNEROS LENGUA Y LITERATURA 1º BACH.___
Apellidos ___________________________________________ Nombre ________________
1ª Evaluación: Examen 1.B. 27-X-08 Nota _____ Tildes y faltas ____ Nota final _____
1. Lee el texto y señala: a) Elementos de la comunicación interna; b) Elementos de la comunicación externa, y c) Funciones del lenguaje predominantes (1.5 puntos).
GENEROSA: ¡Hola, Trini!
TRINI: Buenos días, señora Generosa. ¿Por el vino? (Bajan juntas.)
GENEROSA: Sí. Y a la lechería.
TRINI: ¿Y Carmina?
GENEROSA: Aviando la casa.
TRINI: ¿Ha visto usted la subida de la luz?
GENEROSA: ¡Calla, hija! ¡No me digas! Si no fuera más que la luz. ¿Y la leche? ¿Y las patatas?
TRINI: (Confidencial.) ¿Sabe usted que doña Asunción no podía pagar hoy al cobrador?
GENEROSA: ¿De veras?
TRINI: Eso dice mi madre, que estuvo escuchando. Se lo pagó don Manuel. Como la niña está loca por Fernandito…
ANTONIO BUERO VALLEJO: Historia de una escalera
* Nota (sobre los elementos de la comunicación externa): El receptor está en el teatro.
2. Lee el texto y señala: a) Elementos de la comunicación interna; b) Elementos de la comunicación externa, y c) Funciones del lenguaje predominantes (1.5 puntos).
ATANASIO: ¡Olé! ¿Qué tal estoy, don Sixto? ¿A que parezco un torero?
DON SIXTO: Hombre… Perdona que te diga, pero a lo que más te pareces es a un payaso de circo.
ATANASIO: ¡Don Sixto, no se burle! El disfraz debe gustarle a Dorita. Dorita… ¡Ámame o me muero!
DON SIXTO: Te mueres de todas, todas: o te mata Dorita, ¡o te mata un toro de verdad!
* Nota (sobre los elementos de la comunicación): El receptor escucha el diálogo en una casa.
3. ¿Qué son los actos de habla? Explícalo con tus palabras y pon ejemplos (1 punto).
4. Explica la doble articulación del lenguaje a través de este enunciado (1 punto):
“Algunos hombres injustos merecerían un fuerte castigo de la Justicia”
5. Enumera y explica todas las características del signo lingüístico (1.5 puntos).
6. Clasifica lo más detalladamente posible estos signos (1.5 puntos):
a) El humo que sale de una chimenea; b) La bandera de España; c) La paloma de la Paz; d) Una señal de prohibido el paso; e) Las nubes que anuncian lluvia.
7. Explica las características principales de la comunicación oral (1 punto).
8. ¿Qué es una tertulia y cómo se desarrolla? Pon algún ejemplo (1 punto).
N. B: Recuerda que la ortografía y acentuación pueden bajar la nota. ¡Suerte!
Modelos de examen de otros años (1): 1º de Bachillerato
IES CARDENAL CISNEROS LENGUA Y LITERATURA 1º BACH.
Apellidos ___________________________________________ Nombre ________________
Evaluación inicial Septiembre’ 08 Nota _____ Tildes y faltas _____ Nota final _____
1. Lee con atención el siguiente texto y responde a las preguntas: (2 puntos)
ESPACIO / El ‘GIOVE-B’ lleva a bordo el reloj atómico más preciso, que sólo se retrasa un segundo cada tres millones de años / El proyecto europeo aspira a competir con el GPS estadounidense tras meses de retrasos y aplazamientos.
La UE lanza el segundo satélite de Galileo
María Ramírez, Corresponsal
BRUSELAS.-Un reloj de muñeca tiene un margen de error de un segundo al día; esta pérdida, admisible para un humano, supondría una diferencia de cientos de miles de kilómetros si se trata de sincronizar un satélite para localizar un punto de la Tierra. Por eso, el reloj de hidrógeno que circula desde ayer alrededor del planeta es el más exacto jamás construido, con un retraso de un segundo cada tres millones de años. // El campeón de la precisión es el Giove-B, el segundo satélite experimental de Galileo, el sistema europeo que aspira a competir con el GPS estadounidense. El satélite, propulsado por un cohete la madrugada del sábado al domingo desde el cosmódromo Baikonur, base rusa en Kazajstán, ya orbita a 23.222 kilómetros de altura, después de un año de retrasos y problemas financieros y técnicos del polémico plan especial de la UE.
El Mundo. Diario del Siglo XXI. Lunes, 28 de abril de 2008.
a) ¿De qué tipo de texto se trata? Explícalo con tus palabras.
b) ¿Cuál es el tema del texto? Escríbelo en una o dos líneas.
c) Resume el contenido del texto.
d) ¿Es un texto literario o no? Razona tu respuesta.
2. Divide y clasifica los morfemas de las siguientes palabras: (1 punto)
Ultradefensivo, hablabais, manotazo, limoneros, pequeñaja.
3. Clasifica estas palabras en simples, compuestas, derivadas o parasintéticas y señala de qué tipo son sus morfemas: (1.5 puntos)
Deshacer, vejez, correveidile, enviudar, mesa, agridulce, pillín, agilizar, sietemesina, libreros.
4. Forma palabras de la familia léxica de ‘sol’ y del campo semántico de ‘vestido / traje’ (1 punto).
5. Explica qué es la polisemia, la sinonimia y la antonimia. Cita varios ejemplos de cada una de ellas (1.5 puntos).
6. Analiza sintácticamente las siguientes oraciones: (1.5 puntos)
a) Ayer no me acordé de la fecha de tu cumpleaños.
b) Carmen, la hermana de Alicia, es una chica dulce y bondadosa.
c) Laura le regaló una caja de bombones a su amiga Esther.
d) La noticia fue comentada por el periodista en la radio.
e) Nos preocupan los índices de contaminación en las ciudades.
7. Señala los recursos literarios que dominan en estos fragmentos (1.5 puntos):
a) Érase un hombre a una nariz pegado; / Érase una nariz superlativa… (Francisco de Quevedo)
b) Las estrellas se morían, / Se rosaba la montaña… (Juan Ramón Jiménez)
c) La luna es un pozo chico… (Federico García Lorca)
d) Por una mirada, un mundo; / Por una sonrisa, un beso, / Por un beso… ¡Yo no sé / qué te diera por un beso! (Gustavo Adolfo Bécquer)
e) En el silencio sólo se escuchaba / un susurro de abejas que sonaba… (Garcilaso)
N. B: Recuerda que la ortografía y acentuación serán tenidas en cuenta y pueden bajar la nota. ¡Suerte!

UNA IMPRENTA CLÁSICA